bioESTEFANA LA ELECTRIZANTE

Estefanía, conocida por su nombre artístico “Fanny” es una polifacética persona que a lo largo de su vida se ha desempeñado como bailarina, cantante, actriz, empresaria y hasta de dueña de un circo y como camionera.  Pero vayamos conociéndola paso a paso. Se ha desempeñado como actriz dentro de la Compañía de María Elena Rossi y Carlos Ferrer que representaron sobre las tablas el tan famoso y sonado caso de “Mateo Gamarra” que en sus días y hasta hoy es una leyenda que ya forma parte de nuestro acervo cultural.

También ha trabajado en el campo artístico con la bailarina Marta Elizabeth “La Madonna Paraguaya” con quien actuaba y hasta cierto modo competía porque Fanny era la “Xuxa Paraguaya” así que ambas eran de armas tomar en el área de música y baile.

Estefanía Díaz procedente de una familia de artistas, desde los seis años ya siente una fuerte pasión por la danza.  Conocida como la “piojita” por su complexión menuda, nace una artista en Yuty,  un pueblo pequeño de Paraguay. Aunque  para su madre no era de mucho agrado  el baile porque es un oficio muy sacrificado. A pesar de todos los percances que la jovencísima Estefanía pudo haber vivido, el  arte era su motivación y su amor a él hizo que luchará por su sueño.

Pero no sólo había obstáculos, la pequeña recibió una ayuda fundamental de su abuela Natividad, quien la apoyaba y confiaba en su talento, debido a que Estefanía destacaba entre las demás niñas, tenía el don de la gracia y esto le catapultó a la fama. A parte de su abuela, tuvo apoyo de su profesora Felipa, quien estaba fascinada por su dulzura y su afán por el baile. Estefanía era una alumna aventajada, crecía y maduraba con rapidez, el arte lo llevaba en la sangre.

En un principio la madre de la niña se oponía a su sueño, hasta que apareció su madrina, una ex militar, prometió cuidar hasta el mínimo detalle de la vida de Estefanía con tal de que se hiciese bailarina, de este modo; Madre y madrina llegaron a un acuerdo, fue entonces cuando oficialmente la pequeña prodigio tuvo consentimiento  total para dedicarse a los que más amaba.

Con el paso del tiempo se especializó en la danza folclórica, de nivel avanzado.  Adoptó el nombre de “Fanny” puesto que su maestra Jessica Deni le llamaba así (Fany es un diminutivo que se refiere a su nombre real;  Estefanía).  Poco a poco la muchachita ya viajaba por toda Paraguay para brindar sus shows, eso sí, siempre respaldada y aconsejada por su madrina. Sin embargo, la bailarina no solo se centraba en la danza, también se interesó por la música. Así mismo su maestra Jesica le proporcionó clases de canto y cualquier actividad relacionada con el campo artístico, pues quería participar en su crecimiento en todas las áreas posibles.

Fany ya contaba con 12 años, digamos que no era una niña pero tampoco una mujer. Cuando su madrina no podría hacerse cargo de ella, una amiga; llamada la “Nana” con gusto se encargaba de su educación.  La nana no era una señora corriente, era la pionera de la danza cumbiera en Paraguay y estaba dispuesta a que Fany siguiera con el linaje, convirtiéndose la segunda bailarina de Cumbia en el país.

Anteriormente habíamos hablado de su atracción hacia la danza y el canto,  comentar que el teatro también fue una pasión para Estefanía.  Colaboró en shows infantiles, también desempeño como animadora de un grupo de clavelinas. Actuaba en fiestas privadas o públicas, como festejos o cumpleaños. El  nombre de Fany ya empezaba a conocerse por el país.

Cuando Fany cumplió los trece años se estrenó en su primera gira, en el sentido que sería un Tour donde la responsabilidad recaería sobre ella. Puesto que aun tenía apariencia de niña,  tenía que maquillarse, vestirse y actuar como una señorita. Todo esto tuvo su gracia, incluso tuvo que utilizar técnicas para que sus pechos aparentaran tener más volumen, toda una aventura. Su vestimenta  era bastante sensual, fue el momento de romper con lo tradicional y enamorar al público, algo que fascinaba a Fany.

En una actuación en Bolivia, le tocó entrar al escenario a las tres de la madrugada, tenía que acoplarse a los requisitos y horarios que requería su oficio.  Ella siempre agradece el apoyo incondicional de su profesora, de la seguridad de los guardias quienes velaban por ella en cada espectáculo. Se sentía como una diva. Después de tanta experiencia, cuando entraba para actuar toda timidez desaparecía, pues se centraba en disfrutar, en aprovechar el momento y deleitar al espectador con el arte.

Hubo una ocasión en que la bailarina se sintió como una estrella, dado que en la actuación los fans pedían a gritos para tocar su mano y sentirla cerca. En ese instante se giró por detrás para pedir consentimiento por parte de su profesora haber si la permitía acerca al púbico, y así fue.  Estefanía chocó sus suaves y diminutas manos con sus fans, daba la casualidad que era los propios jefes quienes le solicitaban la mano a la niña, pues todo el mundo que veía a Fany apreciaba su arte.

Tanto era su conexión con el público, que conseguía conectar con cualquier mortal, la mayoría sentía empatía cuando danzaba pues lo hacía con tanto amor y dedicación.

Desde aquel día que dio el show en Bolivia se la conoce cono Fany la Electrizante, pues su energía, vitalidad y fuerza era extremadamente contagiosa.